Fingir que todo esta bien. Dormir
para no pensar y terminar pensando más de la cuenta. Ahogar los pensamientos en
miles de recuerdos sin sentido. Nadie ha dicho que tomar decisiones es fácil. Y
mucho menos cuando hay tanto en juego de por medio.
Somos humanos, muchas veces
hablamos sin pensar, herimos sentimientos creyendo que tenemos la razón, que
nosotros somos las victimas, pero nos cuesta colocarnos en el lugar del otro. Somos
tan egoístas.
A veces callamos, llenamos
nuestra alma de odio, hasta que llega el momento en que no podemos más, explotamos,
y es mucho peor que haber hablado en el momento.
Una de las cosas más difíciles
para algunos es hablar de nuestros sentimientos, muchas veces porque no
confiamos en nadie, o intentamos ser fuertes. Pero no lo somos, en realidad
somos débiles.
Dejamos pasar muchas cosas de la
gente que amamos, perdonamos y fantaseamos
con que todo estará bien, que el amor lo arreglará todo. A veces aunque duela,
el amor no es suficiente.
No podemos cambiar a nadie ni
intentar hacerlo, cada quien cambia por que quiere y lo hace a su manera.
No siempre se puede tener la
razón, tal vez no la tengas en estos momentos o tal vez si, cada quien tiene su
punto de vista y percepción de las cosas. Cada cabeza es un mundo.
Es difícil aceptar que fallamos,
es difícil aceptar un adiós, pero si dos no están en la misma sintonía no
pueden ir por un mismo camino.
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